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lunes, 4 de junio de 2012

Me quiero exiliar en el Algarve








Joder, no se os puede dejar solos. Se va uno apenas seis días del país y las pocas noticias que le llegan hacen pensar en el Apocalipsis. Se oye desde Portugal que las necesidades de financiación de Bankia crecen cada día. Claro, como Zaptero dejó el país como lo dejó… Ah, que esto no tiene que ver con ZP, que aquí está metido todo el ladrillo del PP… da lo mismo, seguro que ZP tiene la culpa hasta de la muerte de Kennedy.

La prima de riesgo desorbitada, y Rajoy sorprendido porque “con todo lo que he hecho últimamente y los inversores siguen sin confiar…” Es curioso, antes de sacarse de la manga esa reforma laboral radicalmente injusta con los trabajadores la prima de los huevos estaba a niveles bastante más bajos. ¿Empezará a plantearse ahora que da igual lo que haga, que la especulación es independiente de sus políticas? Éste tipo, ¿es realmente así de ingenuo? ¿Se puede ser más tonto?

A su vez te enteras de que uno de sus adláteres se permitió hace un par de años soltar perlitas como esa de “que caiga España que ya la levantaremos nosotros”. Como si fueran el Rey Sol. Qué lástima de guillotina.

Menos mal que el Gobierno Salvador tiene un brillante plan: inyectar deuda pública en Bankia. Ya que no nos dejan meter pasta, les regalamos deuda para que ellos se la metan doblada después a Europa. Hasta que llega el BCE y dice que naranjas de la china. Mierda, con lo buena que era la idea… (¿de verdad tenían un plan tan cojonudo sin saber si el BCE se lo iba a permitir? ¿Éstos eran los que criticaban la improvisación de Zapatero?).

Dios, vámonos mañana a la playa de Bordeira a ver el atardecer, que me parece que es lo único bonito que vamos a tener al alcance de nuestros ojos durante largo tiempo. Seguro que cuando crucemos el Guadiana, de vuelta en suelo patrio, ya nos han intervenido y vemos blindados alemanes por las carreteras.




Al final volvemos a Españññña y lo único blindado que vemos es el atasco de la A-5 para salir de la capital. En lugar de guillotinar cabezas la gente se va el fin de semana a la playa o a sus pueblos. Y yo que me quiero largar, comprarme una casita en Carrapateira y vivir de la vitamina D, que parece que a los guiris les funciona. Qué grande el Rey Sol…



viernes, 3 de junio de 2011

El Corte Inglés, La Merkel, los pepinos y las bolsas.

La ecología está de mofa. Digo, de moda.

Ahora resulta que hasta el mismísimo Corte Inglés se apunta a la corriente de cobrar por las bolsas de plástico por aquello de mantener el planeta limpio.

Y una mierda para ellos. Y otra para el resto de los que se han apuntado ‘de manera espontánea’, (como aquellas concentraciones en jornada de reflexión, ah, que era por una causa justa, entonces vale, y no hablo de las elecciones del 22M) al negocio de vender bolsas.

Hasta hace poco las vendían aquellos que se diferenciaban por tener un precio por debajo de la media en sus productos. Y no estaba mal visto, sobre todo si la justificación era la de poder competir en precio con los demás. Ahora hasta el pedazo de grupo de Don Isidoro se sube al carro ecológico. Y, nada más, y nada menos, que al módico precio de cinco céntimos por bolsa.

Ya está bien. Y no lo digo porque me parezca mal la idea de echar menos mierda reciclable en los vertederos (cosa que tendríamos más fácil en Madrid si Gallardón no hubiera suprimido el servicio mensual de recogida de trastos viejos). Sino porque todo un Corte Inglés debería tener más cuidado a la hora de elegir sus estrategias comerciales. Sobre todo si  la media de sus precios superan en huevo y medio los precios por producto de otras empresas. No hay más que ver el módico precio que le van a poner a sus putas bolsas: cinco céntimos. Cojones, NI MÁS NI MENOS que cinco céntimos por bolsa.

Pues eso, toda una mofa camuflada de ecologismo. Ahora bien, supongo que habrán reparado en que a partir de ahora se verá a menos gente haciéndoles publicidad cargando con la compra en sus bolsas. Por si no lo habían pensado, que se preparen para ver a gente sacando de sus bolsillos bolsas del Mercadona, del Ahorramás o del Lidl  para llevar a casa la compra hecha en su supermercado.



Aparte del rollo bolsiniano (que me perdonen los lingüistas, si es que alguna me lee) mi guerra de hoy (hasta enterarme de la política cutre-ahorradora de El Corte Inglés) era contra Angela Merkel. Resulta que de su súper país ha salido la denuncia de que los pepinos patrios estaban contaminados por cierta bacteria capaz de provocar cagaleras místicas, tanto que podrían degenerar en algo peor. Y, a partir de esa denuncia, las exportaciones españolas de todo el sector se han visto seriamente afectadas (según dicen).

Da lo mismo que en el país origen de la presunta infección los daños sean mínimos.

Y va la alemana y le dice a Zapatitos que estudiará fórmulas para que la UE indemnice a los agricultores españoles. Manda cojones. Da lo mismo que la acusación haya salido de su país. Que pague la UE. Porque yo lo valgo, sí señor. Y luego arremetemos contra los vagos del sur, que no quieren trabajar. Pero a nosotros, que no nos toquen.

Eso sí, ya sabéis lo que decía la Carrá sobre nosotros los vagos. Seguro que a los alemanes les corroe la envidia.

Menos mal que tenemos a la Consejera andaluza de Salud para hacerse la foto metiéndose un pepino entre pecho y espalda (que, por si mí fuera, tendría que meterse un calabacín entre la parte baja de la espalda y su pecho la Merkel):




Eso sí, la Consejera no tiene ni de lejos el glamour de aquel ministro el PP que se puso morado a pepitos de ternera cuando lo de las vacas locas:





Estoy esperando a ser ministro para cuando se avecine una crisis de caviar, salmón, cava y chuletón de buey, con una buena tarta de chocolate radiactiva de postre. Y buen Ribera del Duero contaminado para pasar el mal trago.







Otras locuras del tercero...
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