Pasan las horas y, tras una primera parada técnica en los Pirineos franceses (en la que uno se acuerda de Daoiz y Velarde a la hora de mear sobre suelo gabacho), aparcamos la furgo en Pau y nos tomamos el primer café au lait de las vacaciones.
Continuamos nuestro camino y nos metemos de lleno en Las Landas. La carretera que nos lleva desde Pau a Burdeos va por medio de un bosque precioso. Y en uno de los pequeños pueblos que aparecen de vez en cuando entre los árboles, Beaulac, paramos para zamparnos la tortilla de patatas que ha traído Teresa. Nos sorprende a todos lo cuidada que está el área de descanso, con su toilette y todo. En España no sueles encontrarlas tan limpitas… pero ya se sabe, Spain is different.
Ya hemos recorrido suficientes kilómetros como para ver cómo se las gastan los franceses al volante. En autovía van por la derecha, no como aquí, que circulamos por donde nos sale de las narices. Eso sí, si se tienen que cambiar de carril no se lo piensan. Se cambian y punto. ¿Qué ibas tú por el carril de la izquierda adelantando? Pues frenas y te jodes.
Después nos fuimos a cenar unas galletes y unas crepes. Qué ricas!!!!!!

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