Pero mientras eso ocurre tendremos que seguir contentándonos con tan sólo unos días de vacaciones (y gracias).
Da pena ver sobre el antiguo altar, entre capas de yeso, antiguos frescos abandonados.
Además pudimos ver en la plaza del pueblo otro monumento a los caídos de las guerras precedentes (la guerra Franco-Prusiana de 1870-1871, y las dos guerras mundiales).
Tras tomarnos una cerveza y comernos unos pasteles (que estaban de muerte) ponemos rumbo al Cap de la Hague. Poco antes de llegar pasamos al lado de unas instalaciones fuertemente custodiadas y de bastante extensión que resultaron pertenecer a una planta de reprocesamiento de combustible nuclear (estaba claro que las vallas electrificadas no era para que no entraran a robar gallinas…).
Hacemos una parada en el puerto de Goury (lugar remoto donde los haya… en el que también encontramos unos aseos públicos… cuanto tenemos que aprender de nuestros vecinos del norte!).Terminamos ascendiendo hasta la Nez de Jobourg, un acantilado con vistas preciosas sobre el mar. Una pena que el tiempo ese día no acompañara.
No pudimos quedarnos a ver más porque teníamos que salir cagando leches hacia el hotel de Saint Lô, que resultó ser una especie de hotel picadero en un polígono industrial a las afueras de la ciudad, frente al cuartel de bomberos.

Menos mal que aquí si que me salvaron (un besazo para mi salvador!!!) porque lo de las caravanas en sentido contrario me quitó por lo menos 5 años de vida.....
ResponderEliminar¿Te los quitó?... o... ¿te los puso?
ResponderEliminarEsto es como revivir notre voyage día a día...
ResponderEliminar¡Besos!