Comenzamos el día en la playa de Brignogan, que no se diga que no metimos los pies en el agua (los pies y punto, que estaba helada!). Y continuamos por carreteras costeras en dirección a Roscoff, un puerto bastante importante en la región. Está bien para darse un paseo, pero no pasamos allí todo el día, que tenemos que ir todavía ver Fort La Latte y su faro vecino, el de Cap Fréhel.
Por fin (más tarde de la cuenta) llegamos al hotel en Dinard. Está mejor que los anteriores (ya os haré una crónica de los hoteles al final), aunque claro, es un tres estrellas. Lo mejor es que el dueño sabe español, lo habla muy bien, y es muy simpático, por lo que se nos hace muy cómoda la estancia allí. Nacho y Fer decían que además de español sabía latín, pero eso es ya otra historia.
(Puto Tomtom. Estoy hasta los webs de que pierda constantemente la cobertura. Creo que el problema está en que la conexión bluetooth del la PDA no va muy allá y a veces le cuesta entenderse con el GPS. Nos ha dado un día… No descarto comprarme un navegador en condiciones para la próxima vez que viajemos).

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